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Los Borregos de la Ciudad de México y su Rebelión Silenciosa

Por Eduardo Magaña

La historia reciente del fútbol americano colegial en México había acostumbrado a los espectadores a la repetición de un libreto: los poderosos programados para ganar lo hacen, y el resto simplemente compite con dignidad. Pero dos semanas bastaron para que los Borregos del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México, ese equipo que hasta hace poco no figuraba en las quinielas serias, hicieran trizas esa narrativa.

Lo que comenzó como un murmullo en los pasillos de Tlalpan, hoy suena como un estruendo: Borregos CCM venció 21-13 a Borregos Puebla en la jornada inaugural de los 14 Grandes de ONEFA. No fue un accidente. Fue un golpe de autoridad. Un resultado que no solo sacudió la tabla, sino las certezas que rodeaban al programa capitalino.

La escena inicial parecía anunciar otra tarde rutinaria de dominio poblano. Apenas en el kickoff de apertura, Iker Reyes recorrió 103 yardas hasta la zona prometida, encendiendo los festejos de los locales en Puebla. Era la postal de siempre: el programa consolidado aplastando al aspirante. Pero los dirigidos por Hugo Lira tenían otros planes.

La respuesta fue quirúrgica. Dos series ofensivas, dos touchdowns: primero un pase de 32 yardas de Jorge Emilio González a Bruno Zuradelli, y luego una carrera personal del propio González para voltear el marcador 14-7 antes de que el público local entendiera qué había pasado. Para el segundo cuarto, González, un mariscal que juega con la calma de quien ha visto demasiado y la audacia de quien no teme nada, volvió a atravesar la defensa poblana, esta vez con otro acarreo de 19 yardas que dejó la pizarra 21-7.

Puebla respondió con ráfagas aisladas, pero nunca logró romper el ritmo que CCM impuso desde el centro del campo. Hubo intercepciones, series truncas y un gol de campo bloqueado que terminó estampado en el casco de un liniero. Era como si el destino mismo, caprichoso, hubiera decidido que esa tarde pertenecía a los capitalinos.

Foto: George Rocha/ Caster Studio

Y no fue una casualidad aislada. Una semana después, en su segundo juego como locales, Borregos CCM venció 20-10 a Borregos Guadalajara, consolidando lo que ya parece más que una tendencia: una rebelión en marcha. De cara a su tercer partido, nada menos que contra Pumas CU, un gigante herido que ha perdido sus dos primeros encuentros, la pregunta ya no es si CCM puede competir. Es si alguien podrá detenerlos.

El programa capitalino, alguna vez visto como un proyecto satélite, comienza a parecer un laboratorio de disrupción deportiva: jóvenes que no cargan con el peso de la historia, un staff técnico que apuesta por el riesgo calculado y un liderazgo que parece obsesionado con reinventar el molde del éxito.

Foto: George Rocha/ Caster Studio

Actualmente, los Borregos CCM marchan en el quinto lugar de la clasificación general de los 14 Grandes, un territorio que en temporadas pasadas parecía reservado para programas con plantillas más profundas y presupuestos más robustos. No es un detalle menor: en una liga donde la inercia histórica suele dictar los desenlaces, instalarse en la parte alta de la tabla en apenas tres jornadas envía un mensaje claro al resto del ecosistema. CCM ya no es un “equipo incómodo”, es un actor con influencia directa sobre el balance competitivo de la conferencia, y su presencia empieza a obligar a los demás a recalibrar sus planes de juego y sus expectativas.

Ese ascenso, sin embargo, también implica una presión inédita: mantener el ritmo sin el colchón de experiencia institucional que protege a los gigantes tradicionales. Si los capitalinos logran sostener el nivel de ejecución mostrado en sus primeros duelos, el calendario que viene podría convertirse en una plataforma para irrumpir en la postemporada con serias credenciales. Pero si tropiezan, la narrativa podría revertirse con la misma velocidad con la que se construyó. En ese margen estrecho entre consolidación y espejismo se definirá el futuro inmediato de Borregos CCM, un equipo que ha dejado de ser nota de color para convertirse, de facto, en un factor estructural de esta temporada.

Foto: George Rocha/ Caster Studio

Quizá los Borregos Ciudad de México no sólo están ganando partidos. Quizá están reescribiendo el orden natural de la ONEFA. Y si logran vencer a Pumas CU, nadie podrá seguir llamándolos “sorpresa” sin que suene ridículo. Porque para entonces, estos borregos ya serán otra cosa: contendientes.

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